Molde

Más allá del espacio: la escena musical bumanguesa prospera

Texto por: Julián Serpa

Fotos por: Laura Cardenas

El 2020 nos ha enseñado y aclarado varias cosas sobre la manera en que vivimos nuestra cotidianidad. Todas dadas por sentado en algún momento del pasado. Entre ellas, la importancia de la música en vivo y los recintos en los cuales se manifiesta. Sin embargo, esto no significa que la situación del mundo cultural y artístico del país se encuentre estable. Ni en Bogotá ni en Antioquia ni en Santander.

Sobre esta última —específicamente, Bucaramanga—, la desestabilidad tiende a ser más evidente a causa de la escasez de espacios para la música en vivo. En este año, bares y espacios como Bonobo, BPM o teatros como Corfescu —claves para la movida local—, han cerrado sus puertas debido a la falta de público; siendo la estocada final durante la crisis económica causada por la pandemia actual. A pesar del renacer de espacios como el Teatro Santander y el arduo esfuerzo del Teatro Coliseo Peralta por sobrevivir, la crisis es latente.

Sin embargo, la escena musical no para de crecer.

En los últimos cinco años, Bucaramanga, y su área metropolitana, ha visto el nacimiento y consolidación de una gran cantidad de proyectos musicales. Desde agrupaciones con varios años de actividad y carrera como Velandia & La Tigra, Tres & Yo y Las Avispas Africanas, quienes han logrado consolidar sonidos autóctonos con el rock, el blues y el reggae sin dejar a un lado su identidad; hasta cantautores como Ana Naranja, Jaison Neutra, The Riverman y el dúo Atomic Love, quienes han cultivado un público que ha crecido junto a ellos gracias a su sensibilidad y la intimidad de su sonido acústico.

Por el lado de las guitarras distorsionadas y las baterías cadentes al pogo, también han nacido los futuros artistas de la región. Por ejemplo, Ghostrings y Las Máscaras, influencias por el garage-rock de The Strokes y el hard-rock de finales de los setenta y ochenta, o el rock psicodélico de Spinetta y el post-punk a la Joy Division.

Por el lado del punk y asociados, está el sonido de Azarosos —o Los Azarosos—, uno de los mejores referentes locales. Fieles al hardcore punk de los ochenta, especialmente Bad Brains y Grito. Hacia el hardcore, se encuentran Overload y TALES —antes llamados Tales of the Broken—, bandas que tocan apuestan por el hardcore melódico y combinan con el emo, metalcore y beatdown. En lo que podría llamar “punk callejero”, están Injuria, banda que ha tenido posicionamiento en la ciudad por su constancia y energía; Enigma Social, especializados en punk acústico con conciencia social, provenientes de la ciudad de Piedecuesta.

Por supuesto, también podemos encontrar pesos pesados como Lobotómicos, una de las agrupaciones que más visibilidad está teniendo a causa de su más reciente álbum y el sonido que oscila entre el garage-punk, el rock alternativo y algunos tintes de blues. Dentro del rock alternativo, el post-punk revival y post-hardcore, 100 Años de Monstruos, Ahtu y los Animales Sueltos y Bañista Lunar hacen el mayor acto de presencia.

Por su parte, 100 Años de Monstruos y Ahtu y los Animales Sueltos recorren el sonido de bandas como Pixies y crean un sonido único gracias a la influencia de El Mató un Policía Motorizado y Las Ligas Menores; música auténtica, entretenida y sincera. Ambas bandas han estado moviéndose en la escena local y nacional. Por su lado, Bañista Lunar le hace honor a su nombre y se sumerge en los sonidos del post-hardcore, el shoegaze y el rock alternativo —antes y después de 1991—, para presentar una ruidosa pero meticulosa versión de esta.

El heavy metal también cuenta con representación y son Insurrección, ADS y Borroza, las bandas que más se escuchan y tienen recorrido en la ciudad.

Por último, pero no menos importante, tenemos a la escena hip hop y rap de la ciudad; escena que podría ser la más cohesiva e intrínsecamente conectada a otras áreas culturales y comerciales de Bucaramanga.

Por un lado, es necesario hablar de El Nido Records, quienes a través de una puesta en escena singular y de la ayuda de una excelente producción audiovisual, han logrado hacerse a la delantera de su escena. Por el otro, el sincretismo del rap y el reggae se hace presente con Natural Family Crew, agrupación que lleva varios años en la movida local y que también ha sido una de las más representativas de su sonido. No se puede hablar del hip hop sin hablar de los DJs, por ello hay que mencionar a DJ Trucha, veterano de la movida local y colaborador en múltiples proyectos; y DJ Abraxas, ávido coleccionista de vinilos, cassettes y todo material relacionado con el hip hop nacional e internacional.

Esto es solo un abrebocas de la escena musical que se encuentra en la ciudad de Bucaramanga y su área metropolitana, territorios que a pesar de tener muchos espacios para la fiesta y la vida nocturna, carecen de recintos especializados en la música en vivo, razón por la cual los artistas han tenido que subsistir de una manera DIY.

 

Un comentario

  • Excelente reseña, pero deben investigar un poco más en cuanto a referencias, empezando por los papás del hardcore Bad Brains que son de los 70’ mas exactamente de 1977 y de grito que es de los 90’

Síguenos