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Minyo Cumbiero (From Tokyo to Bogota): un álbum, dos países diferentes

Inicio esta reseña opinando brevemente sobre el posicionamiento tan fuerte que ha venido logrando Mario Galeano, quien se ha convertido en una de las figuras más singulares de la música latinoamericana. Su incomparable propuesta musical, su trabajo como compositor y productor lo ha llevado, desde hace más de una década, a ser el líder de colectivos como Ondatrópica, Los Pirañas y, sobretodo, Frente Cumbiero, los cuales han revolucionado el panorama de la cumbia. Por otro lado, vale mencionar lanzamientos colaborativos con el legendario productor británico Mad Professor y Kronos Quartet en Estados Unidos. 

Galeano se ha sumergido en las infinitas posibilidades que abren las músicas tradicionales en su cruce con otros géneros, otras herramientas y otros sonidos que, en ese caso, llegó al punto de crear una colaboración con Japón. Una comunicación donde el idioma pasa a un segundo plano.

Su nuevo y primer EP nace a través del trabajo potente de Minyo Crusaders, un grupo de diez músicos con sede en Tokio y una salvaje fusión de canciones populares japonesas (conocidas como ‘minyo’), y Frente Cumbiero, radicales de la cumbia colombiana. El pasado 6 de agosto nos presentaron finalmente este proyecto colaborativo; en este, se destaca la mezcla del sabor de la cumbia con la lírica japonesa en cuatro canciones.

Grabado durante dos días en Bogotá a mediados de agosto del 2019, Minyo Cumbiero (como decidieron llamarse) incluye versiones desde música de videojuegos de los ochenta hasta una antigua melodía de rap japonés; cortes que capturan un emocionante intercambio entre ambas agrupaciones.

El disco abre con «Mambonegro Daisakusen», una canción que sacude al mundo con sus ritmos tropicales. Se caracteriza por ser un boogaloop de chicha y salsa inspirada en artes marciales y videojuegos que recuerda la época ochentera. 

En «Cumbia del Monte Fuji», primer sencillo del EP, encontramos una reversión al mejor estilo colombo-japonés de los sonidos de Pascual Rovira, ya que es un tema versátil que enciende las ganas de bailar y gozar al ritmo del clarinete y saxofón.

El siguiente corte del disco es «Tora Joe», el cual tiene un toque muy japonés, con letras que hablan acerca de un tipo de mujer tigre que hace parte de la tradición del país asiático. Suena como una fiesta potente y acelerada con gaitas, bombardinos, bongos, y trompetas. Además, visualmente, tiene notables recuerdos de la sesión de grabación y el paso de los japoneses por Bogotá con muestra de la gran relación y amistad que crearon con Frente.

«Opekepe» por su parte, cierra este lanzamiento con un prototipo de tonada rap japonesa y así crear una versión con elementos contemporáneos. Es notable por ser la canción menos ‘minyo’ del EP, aunque contiene un estilo dub y una melodía constante sin agregar tanta letra. Más allá del título, tiene una terminología un tanto curiosa y extraña ya que no tiene significado alguno. 

Hay que destacar que la grabación se realizó en bloque; esto significa que no hay ningún tipo de edición y cada uno de los integrantes estaba tocando en directo al mismo tiempo. Esto es notable debido a la cantidad de músicos involucrados y resalta la naturaleza espontánea de las sesiones. 

En definitiva, es impresionante ver cómo dos mundos diferentes terminan hablando el mismo idioma. Más allá de percibir un lenguaje universal, es destacable la manera cómo la música terminó uniendo a ambas agrupaciones en la diversa exploración musical que separa el Océano Pacífico y así se logró estrechar los puentes entre dos culturas que, a primera vista, parecieran irreconciliablemente distantes.

Pueden escuchar Minyo Crusaders (From Bogotá to Tokyo) a continuación:

María Camila Corredor

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