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Ian Curtis: Retazos de un lugar solitario

Control (2007)

Como si fuese un insecto dudando de su existencia después de amanecer siendo un humano: así comienza esta película.

Overall
7.9/10
7.9/10
Cuando Ian se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre una cama convertido en un ser humano.

Así podría comenzar su historia, de haber sido escrita por Kafka. Y continuaría:

«¿Qué me ha ocurrido?», pensó. No era un sueño. Su habitación, una auténtica habitación humana, si bien algo pequeña, permanecía tranquila entre las cuatro paredes harto conocidas.
La mirada de Ian se dirigió después hacia la ventana, y el tiempo lluvioso –se oían caer gotas de lluvia sobre la chapa del alféizar de la ventana– lo ponía muy melancólico.«¿Qué pasaría -pensó- si durmiese un poco más y olvidase todas las locuras?».'


Era domingo cuando Kafka empezó a escribir La metamorfosis. Dice el escritor Juan Forn que tres días antes había sido el día más feliz de su vida: la mujer amada le había hablado de tú por primera vez, pero desde entonces ni una carta de ella. Kafka espera en cama ese domingo, no se ha levantado, oye a la familia desayunar y luego almorzar en el comedor, por la tarde le escribe a Felice (su amor) que se siente insignificante: «A menudo dudo de que sea una persona. Si no escribiera yacería en el piso, digno de ser barrido».

Inspirado por el escritor checo, Ian escribe también sobre su cotidianidad; sobre la vida de un joven veinteañero en una ciudad consumida por la era industrial, en decadencia y sin mucha fe en el futuro; sobre un matrimonio prematuro, fracasado y lleno de engaños; sobre la fama, sobre el desdén de las rutinas y el desgano de la existencia misma; sobre la muerte, la soledad, la locura y la enfermedad.

Bajo el lente del director Anton Corbijn, la historia de Ian Curtis comienza de una manera similar a la de Gregorio Samsa: Ian, sentado en el suelo al lado de su cama, con los pies recogidos,  recrea las líneas de su canción “Heart and Soul”:

«Existencia… bueno ¿Qué importa? Existo en los mejores términos que me son posibles. El pasado hace parte de mi futuro y el presente está fuera de mi control.»

https://www.youtube.com/watch?v=l9bH6R3gj0I

Como si fuese un insecto dudando de su existencia después de amanecer siendo un humano: así comienza esta película y con esta cita da casi que un resumen de lo que fue la vida del vocalista de Joy Division y, por su puesto, de lo que es Control, su biopic estrenada en 2007.

Sam Riley es el elegido para recrear a Curtis. Con algo de ayuda de sus rasgos similares, Sam recrea de manera lúcida a Ian, lo acerca al público, se muestra como una ventana a la realidad del personaje. O por lo menos la realidad que cuentan de él: un hombre algo introspectivo pero amable, complaciente con las personas cercanas, incapaz de dañar a su esposa o de negarse a los caprichos de sus compañeros de banda. A veces entregado a su propio placer y a sus locuras, a lo que la vida le ponía en frente (una mujer, un viaje, una aventura, una forma de morir). Enfermo y con miedos, como cualquiera de nosotros.

Más allá de eso, los temas musicales que acompañan la cinta aparecen perfectos en cada situación, hasta el final, el sepelio de Ian acompañado de “Atmosphere”.

https://www.youtube.com/watch?v=1EdUjlawLJM

En 24 hour party people, la película de 2002 dirigida por Michael Winterbottom, la aparición de Joy Division e Ian Curtis es tan escasa como caricaturesca. Lo que muestran es un Ian bastante ido, desposeído y descontrolado y la interpretación de Sean Harris se queda muy corta ante el personaje, tal vez por el aire de la película, que se centra más en la historia de Tony Wilson y su manera un tanto humorística de narrar.

Riley lo revindica, le regresa su dignidad. Muestra al mundo el “chamán”, el “poseído”. Lo muestra como “un canal para la expresión del espíritu de los tiempos. Un pararrayos”, como lo llamó Martin Hannett, productor de Unkown Pleasures. “No necesita uno ponerse místico para ver a Curtis de esta forma, para percibirlo como alguien cuyo propio dolor privado, de alguna manera, consiguió funcionar como un prisma para la cultura en su conjunto”, apunta Simon Reynolds sobre esto.

Después de grabar su último álbum, Closer, intentó suicidarse una vez con pastillas pero no tuvo éxito. Tiempo después lo intentó de nuevo y lo consiguió ahorcándose en la casa donde vivían su esposa y su hija, el 18 de mayo de 1980, a los 23 años. Al fondo, sonaba “The Idiot” de Iggy Pop y se reproducía una película de Werner Herzog.

Su última canción escrita fue “In A Lonely Place”, interpretada por muchos como la confesión de sus intenciones por la gran cantidad de referencias y similitudes con su muerte:

«Acariciando la piedra y el mármol,
El amor que fue especial para alguno,
Ahora es un residuo de fiebre caliente,
Cómo deseo que estés acá conmigo ahora.
Cuerpo que se enrosca y muere,
Y comparte esa terrible luz del día,
Caliente como un perro rodea tus pies,
Cómo me gustaría que estuvieras aquí conmigo ahora.

El ahorcado mira a su alrededor mientras espera,
El cable templado se aprieta y se rompe,
Algún día moriremos en sueños,
Cómo me gustaría que estuviéramos juntos ahora.»
https://www.youtube.com/watch?v=z17hgWAHGv8

Si Franz Kafka hubiese escrito la vida de Ian Curtis, tal vez no habría demasiadas diferencias con lo que cuentan que pasó, solo que el final incluiría una manzana y no una cuerda.

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