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‘Mi noche con Maud’ de Éric Rohmer: el amor, el azar y los principios

Mi noche con Maud - Éric Rohmer

 

Jean Louis, un ingeniero católico de 34 años radicado recientemente en Clermont-Ferrand, se encuentra en medio de una serie de situaciones y conversaciones que lo llevan a confrontarse con personas de líneas de pensamiento opuestas a las suyas, e incluso a confrontarse a sí mismo.

Overall
9/10
9/10

El reencuentro de Jean Louis (Jean-Louis Trintignant) con su amigo Vidal (Antoine Vitez), de inclinaciones marxistas, facilita un encuentro posterior en la casa de Maude (Françoise Fabian), una mujer divorciada y atea, con quien debaten en torno a las creencias religiosas de Jean Louis y sus ideas del amor.

En «Mi noche con Maud» (1969), se despliegan una serie de apuestas, teorizadas por el científico y creyente Blaise Pascal, donde quienes se aferran a la mínima posibilidad de éxito ante una situación adversa, consiguen una gran ganancia. Este enunciado puede extrapolarse a la existencia de Dios que, si bien no es demostrable por métodos experimentales, justifica la fe de los creyentes.

A pesar de la rigidez moral del catolicismo que profesa Jean Louis, él parece ser más laxo en su moral como individuo, confesando algunas aventuras amorosas pasadas y su entrega a ciertos placeres mundanos.

Existe un punto de convergencia entre Jean Louis, Maud y Vidal, al considerarse personas dispuestas a afrontar acciones que les plantea el azar o Dios, donde su criterio y decisiones repercuten en sus propias vidas y en las de otros, decisiones que desestabilizan o reafirman sus códigos morales.

La nieve es un elemento recurrente a lo largo de la película y actúa como agente detonante de situaciones cruciales en las que Jean Louis realiza sus apuestas. Una noche con nieve, conduce al dialogo íntimo que se da con Maud, una mujer que le resulta muy interesante y que le revela una perspectiva de la vida más liberal, con quien pasa una noche donde exponen y contraponen las ideas y emociones de ambos.

Así mismo, en una tarde nevada, Jean Louis se acerca a Françoise (Marie-Christine Barrault), una mujer rubia católica que le atrae y que coincide con él durante las misas, pero con quien no había entablado conversación. Esta mujer, representa para él la estabilidad y el espíritu conservador que se alinea con sus principios y creencias religiosas, demostrando aún la contradicción que sugiere su estilo de vida precedente.

La iniciativa de Jean Louis para conocer a Françoise va acompañada de un grado de incertidumbre, donde las situaciones inducidas por el azar los han permitido encontrarse, pero sus experiencias recientes truncan o ponen en duda un futuro juntos, lo que conlleva a un juego extendido de probabilidades.

Todas las corazas entre Jean Louis y sus seres cercanos se van desarmando con la constancia de la comunicación. El escuchar a otros y la retroalimentación aquí es esencial, el aquí y el ahora frente a otra persona en medio de una ciudad ajena.

La película es restrictiva con recursos como la voz en off, donde solo hacia el final de la película es posible tener una idea más amplia de lo que cruza por la mente de Jean Louis. Otro punto destacado de la película son las imágenes del director de fotografía Néstor Almendros, donde ciertos movimientos de cámara como los zooms en momentos clave pueden resonar en obras de cineastas posteriores como Hong Sang-soo.

La fascinación hacia las ideas de Blaise Pascal por parte del director Éric Rohmer está presente durante «Mi noche con Maud». Cabe resaltar que la película se desarrolla en Clermont, ciudad donde nació Pascal.

Esta obra de Rohmer, que hace parte de sus «Seis Cuentos Morales», se presenta como una transposición de la figura de Blaise Pascal, donde sus ideas sobre el azar y la connotación ínfima pero esperanzadora del ser humano están latentes en las relaciones románticas de la vida moderna.

Tráiler:

Álvaro Martínez

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