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‘PROTO’ de Holly Herndon: la suspensión de la voz humana

PROTO - Holly Herndon

A pesar de los elogios que se centran en la instrumentalización de un otro sintético, entre más escucho este artefacto, más puedo trazar en él una tradición de juego coral en el pop eurocéntrico.

Overall
7/10
7/10

La gran paradoja de nuestra época ha sido el salto teórico-práctico que hemos dado hacia lo post-humano/a-humano y el lustre mediático asignado al creciente desarrollo de la Inteligencia Artificial Fuerte (IAF), todo esto sin haber problematizado lo suficientemente la características modales de lo que constituye lo humano, ni haber purgado suficientemente el idealismo característico del humanismo y que desafortunadamente ha logrado permear el horizonte que se abre ante las posibilidades de futuridad de nuestra especie y de todo el ecosistema comprimido de nuestra geo-esfera.

Este idealismo que plantea una alteración absoluta o radical a partir del destierro indefinido de cualquier trazo humano es simplemente, como diría el filósofo Reza Negarestani, “…una fabulación especulativa” en dónde tópicos absurdos como la posibilidad de que “la galaxia, el numero Pi o los ángeles puedan ser considerados como inteligencia post-humana” sean legitimados culturalmente, ignorando las condiciones y límites cognitivos que, en un primer lugar, han permitido el desarrollo de algo como la inteligencia artificial y que además se ha construido a partir del molde humano sin que aquella tecnología sea una mimesis total o un mirror technology de nuestras capacidades como especie.

Y a pesar de esto, el embrujo por un post-humanismo irrestricto está actualmente acuartelando las discusiones en torno a una posible estética contemporánea que busca impacientemente la utopía tecnológica, un tacto desesperado por una simbiosis o un sintetismo que no se ha visto aún (por lo demás, invisible), y de la aniquilación de la corrupta mano humana que durante siglos ha comandado despóticamente para acallar y dominar a las demás especies, a las especies por venir. Pero tal vez este afán de ir más allá es el que irónicamente nos ancla definitivamente aún más acá de lo humano, y a la conformación de una teología politeísta en donde se hace un movimiento regresivo al infame antropocentrismo (yo, yo, yo) a partir de dioses cibernéticos/no-humanos.

Este es el caso de Holly Herndon en PROTO, muy a pesar del entusiasmo en sobre-flujo que se ha encargado de exagerar la novedad tecnológica de este artefacto cultural dentro de la comunidad de consumidores que se auto-proclaman de “vanguardia” y los escribientes de mesa que hacen parte de los disminuidos bastiones de la “crítica” musical publicada, en el que escuchamos la utilización de la criatura SPAWN, un mini-AI que tiene la tarea de lograr modificaciones musicales significativas en varias de las composiciones de este disco.

A pesar de los elogios que se centran en la instrumentalización de un otro sintético, entre más escucho este artefacto, más puedo trazar en él una tradición de juego coral en el pop eurocéntrico, que incluye formalmente tanto a compositoras como Merdith Monk, e iconos como Kate Bush, Laurie Anderson o la más reciente Julia Holter. Es más, diría que se evidencia un peso histórico en la estructura coral de Herndon que remite a antiguos cantos religiosos de la Europa Occidental que ella misma ha hecho explícita en varias entrevistas (ver también el conocido ejemplo de Mystere des Voix Bulgares, cuyos rastros aparecen conscientemente o inconscientemente en canciones como “Eternal” o “SWIM”).

Es tal vez este retorno a la figura de la vox humana, a pesar del riesgo aparente del uso de nuevos métodos tecnológicos, lo que justamente disipa la afanosa categorización de una estética radicalmente post-humana a pesar de la propia Herndon. Para esta forma radical de lo post-humano, se podrían revisar con detenimiento los trabajos recientes de artistas como Laurel Halo, Arca, Björk, Sophie, FKA Twigs, etc., en donde no hay una alteración o innovación tecnológica considerable y en donde puede observarse claramente una torsión de lo humano hacia sus propios límites (más no una traspaso de esos límites hacia un supuesto “desconocido”).

En cambio, PROTO, parece jugar con la suspensión o sublevación de lo humano, no un desterramiento de lo humano, que por lo demás es ridículo y que es lo que pretendería un público jadeante y ansioso por la luminosidad de aquello novedoso, un público motivado por una siniestra esperanza de índole religioso que desea una directriz tecnológica que algún día pueda solventar nuestra miseria humana colectiva a partir de una abstracción infinita, y no la realidad concreta de estas tecnologías. Se podría decir que la resolución de una mixtura entre la técnica humana/ la técnica sintética lo que hace de este un artefacto importante, planteando la posibilidad de que aquella ambivalencia o borradura que no produce una distinción clara entre la voz humana y la que es desarrollada por la inteligencia sintética SPAWN lo que últimamente motiva la visión artística de Herndon. Por lo demás es un logro que en los subsecuentes años permita la suficiente resonancia para convertir a PROTO en un artefacto de culto, como lo fue eventualmente “Big Science de Laurie Anderson en su propia época.

Canciones recomendadas: Crawler, SWIM y Extreme Love.
 

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